Los Crímenes del amor
Los Crímenes del amor O
LA RIVAL DE SU HIJA
Anécdota de la corte de Borgoña
Carlos el Temerario, duque de Borgoña, siempre enemigo de Luis XI, siempre empeñado en sus proyectos de venganza y de ambición, tenía en su séquito a casi todos los caballeros de sus Estados; y todos a su lado, en las orillas del Somme[118], ocupándose únicamente en vencer o morir dignos de su jefe, olvidaban bajo sus banderas el placer de su patria. Las cortes estaban tristes en Borgoña, los castillos desiertos; en los magníficos torneos de Dijon y de Autun ya no se veía brillar a los caballeros que antaño les daban esplendor; y las bellas, abandonadas, se despreocupaban hasta del cuidado de agradar, del que ya no podían ser objeto; temblando por la vida de aquellos guerreros queridos, ya sólo eran preocupaciones e inquietudes lo que se veía sobre aquellas frentes radiantes, animadas por el orgullo, cuando en el pasado, en medio de la arena, tantos valientes ejercitaban, por amor a sus damas, tanto su destreza como su arrojo.