Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro La vÃspera del dÃa fijado para la cacerÃa, Amanda se paseó a solas durante una hora por las orillas del arroyo, haciendo lo que se imaginaba eran ruidos de jaurÃa. Quienes oyeron su actuación supusieron caritativamente que practicaba imitaciones de sonidos de corral para la venidera feria del pueblo.
Su amiga y vecina Aurora Burret se encargó de llevarle noticias sobre la jornada venatoria.
—Es una lástima que no hayas salido; el dÃa estuvo muy productivo. La encontramos de inmediato, en el charco del fondo del jardÃn.
—Y… ¿la mataron? —preguntó Amanda.
—¡Cómo no! Una espléndida hembra. Le dio un feo mordisco a tu marido mientras trataba de agarrarla por la cola. ¡Pobre animal! Me compadecà mucho de ella. ¡TenÃa una mirada tan humana en los ojos cuando la mataron! Dirás que soy una tonta, pero ¿sabes a quién me recordó esa mirada? Pero, querida, ¿qué te pasa?