Cuentos de humor negro
Cuentos de humor negro —¿Y por qué no? —Fue la inevitable pregunta suscitada por aquella respuesta.
La tÃa se dio el gusto de esbozar una sonrisa que casi era una mueca.
—No habÃa ovejas en el parque —dijo el solterón— porque la madre del prÃncipe habÃa soñado una vez que a su hijo lo iba a matar una oveja, o un reloj que le caerÃa encima. Por esa razón el prÃncipe no tenÃa ni una oveja en su parque ni un reloj en su palacio.
La tÃa reprimió un resuello de admiración.
—¿Y al prÃncipe sà lo mató una oveja o un reloj? —preguntó Cyril.
—Sigue vivo, asà que no sabemos si el sueño se va a cumplir —dijo el solterón sin inmutarse—. En todo caso, no habÃa ovejas en el parque pero habÃa montones de cerditos que corrÃan por todos lados.
—¿De qué color eran?
—Negros con caras blancas, blancos con manchas negras, negros del todo, blancos con motas grises y algunos blancos por completo.
El narrador hizo una pausa para dejar que la imaginación de los pequeños se formara una idea de los tesoros de aquel parque, y luego prosiguió: