La reticencia de Lady Anne
La reticencia de Lady Anne —En sus bosques hay un animal salvaje —dijo Cunningham, el artista, mientras le llevaban a la estación. Fue esta la única observación que habÃa hecho durante el trayecto; pero su silencio habÃa pasado inadvertido, toda vez que Van Cheele habÃa hablado incesantemente.
—Uno o dos zorros vagabundos y alguna comadreja afincada. Nada extraordinario —replicó Van Cheele. El artista nada dijo.
—¿Qué quiso usted decir con lo de animal salvaje? —dijo más tarde Van Cheele, ya en el andén.
—Nada. Imaginaciones mÃas. Ya está aquà el tren —respondió Cunningham.
