La reticencia de Lady Anne
La reticencia de Lady Anne En la redecilla del vagón de ferrocarril, justo enfrente de Clodoveo, había una sólida bolsa de viaje con una etiqueta cuidadosamente rotulada en la que aparecía inscrito: “J. P. Huddle. La Conejera. Tilfield, junto a Slowborough”. Inmediatamente debajo de la redecilla hallábase la personificación humana de la etiqueta, un individuo macizo y circunspecto, vestido con circunspección y de circunspecta conversación. Incluso sin tener en cuenta su conversación (dirigida a un amigo sentado a su lado y que versaba principalmente sobre temas como lo tardío de los jacintos romanos o la propagación del sarampión en la rectoría), podía apreciarse con bastante fidelidad el temperamento y el horizonte mental del propietario de la bolsa de viaje. No obstante, parecía renuente a dejar algún detalle a la imaginación del observador casual y pronto su conversación se hizo personal e introspectiva.
