A la conquista de un imperio
A la conquista de un imperio Los indios, igual que los europeos y oÃros muchos pueblos asiáticos, sienten verdadera pasión por el teatro; los mejores actores son siempre los malabares y los tamiles, quienes suelen ser contratados especialmente por los rajás, que les pagan tanto como a los luchadores.
Las comedias que representan se inspiran en las antiguas leyendas indias, con temas religiosos; por eso siempre se ven aparecer divinidades, gigantes y malvados que se dan golpes hasta quedar exhaustos.
Casi siempre representan al dios Rama, el conquistador de Ceilán, que ensalza el valor de sus guerreros; krisna, realizador de empresas extraordinarias, sacadas del yudkishtira vigea, uno de los más grandiosos poemas épicos y Pando, el famoso rey de la India, de la raza de los reyes procedentes del sol.
Sus teatros, igual que los siameses, annamitas y chinos, son de una simplicidad extraordinaria.
Una plataforma con algún jarrón con plantas, dos o tres cuartitos a los lados para que los actores puedan cambiarse sin ser vistos por el público, y muchas lámparas de aceite colgadas de alambres.
