El Corsario Negro

El Corsario Negro

CAPÍTULO XXI

EN LA SELVA VIRGEN

Los cinco hombres escogieron para esperar a que saliese la Luna un espacio invadido por las enormes raíces de un summameira, árbol colosal que se elevaba por encima de todos los del bosque.

Estos árboles, que a menudo alcanzan alturas de sesenta y aun de setenta metros, hállanse sostenidos por naturales soportes en forma de espolones formados por raíces de extraordinario espesor, muy nudosas y perfectamente simétricas, que, desviándose de la base, forman una serie de arcadas de gran bizarría, y bajo las cuales pueden refugiarse con comodidad unas veinte personas.

Era aquello una especie de escondrijo fortificado que ponía al Corsario y a sus compañeros a cubierto de un ataque imprevisto, fuese por parte de las fieras o de los hombres.

Acomodados como mejor pudieron bajo el gigante del bosque, después de comer algunos bizcochos juntamente con un poco de jamón, decidieron dormir hasta el momento de volver a emprender la persecución del Gobernador, dividiendo las cuatro horas que allí habían de estar en otros tantos cuartos de guardia, pues no era prudente entregarse todos al sueño en medio de la selva virgen.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker