El Corsario Negro
El Corsario Negro El animal que tan audazmente los había acometido se parecía por la forma a las leonas de África, pero era mucho más pequeño, pues no tendría más de un metro quince centímetros de longitud, ni más de sesenta centímetros de alto.
La cabeza la tenía redonda, el cuerpo alargado, pero musculoso, y la cola, como de medio metro; las garras eran largas y afiladísimas, el pelo, corto y muy espeso, de color rojo y amarillento, más obscuro por el lomo y casi blanco por el vientre, el de la cabeza era grisáceo.
El catalán y el Corsario comprendieron al primer golpe de vista que se trataba de uno de esos animales que los hispanoamericanos llaman mizgli, o mejor aún, puma, y también leones de América.
Esas fieras, que aún hoy abundan así en la América meridional como en la septentrional, aun cuando de tamaño relativamente pequeño son formidables por su ferocidad y su valor.
Ordinariamente viven en los bosques, donde hacen grandes matanzas de monos, pues pueden trepar con facilidad por los árboles más elevados: otras veces se acercan a las aldeas y caseríos, y entonces causan enormes daños degollando ovejas, bueyes y caballos.
