El falso brahman
El falso brahman —¿Pero qué quieres hacer?
—Yo confÃo en los pájaros y no en los roedores; creo que el baniano se engaña.
Yáñez y Tremal-Naik, que debÃan dar las últimas disposiciones para el entierro del desgraciado ministro, abandonaron el subterráneo, no sin haber lanzado antes sobre el paria una mirada ahÃta de amenazas.