El falso brahman

El falso brahman

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Es inútil…, debo obedecer…, debo libertarlo.

El maharato hizo señal al perro de retroceder; después, con sus dos compañeros, se puso a seguir en silencio a la princesa, que avanzaba sin vacilar ni equivocar un solo escalón.

Abrió la segunda puerta de la escalera, se detuvo todavía un instante como para recobrar fuerzas, y en seguida descendió rápidamente y abrió la última puerta, que cerraba el subterráneo del prisionero.

—Quedemos aquí fuera y atisbemos —dijo Kammamuri a sus compañeros—. Siempre estaremos prontos a intervenir para impedir la fuga del envenenador.

La rhani se había detenido en el último escalón, y sus ojos se fijaron de improviso en los del paria.

Hubo como un cambio de fosfóricos relámpagos entre la princesa, que no podía resistirlos, y el envenenador, el cual, habiéndola de súbito descubierto, había levantado la cabeza, y la miraba cada vez con mayor fijeza.

Los seis filósofos, nuevamente hambrientos, y, sobre todo, irritados por la sed, hacían en aquel momento un estruendo imposible de describir. Había ocasiones en que mugían, como si se hubiesen convertido en toros.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker