El falso brahman
El falso brahman »Aquà solamente prosperan el hambre, el cólera y las ejecuciones en masa.
—Ese es nuestro mal —dijo Kammamuri, convidando a su patrón y al rastreador.
—¿Por qué has traÃdo a Timul? —preguntó después de hacer las particiones.
—Tengo un proyecto.
—¿Cuál, patrón?
—El de dirigirme a la laguna de los cocodrilos con media compañÃa de soldados y hacer una redada de todos aquellos parias que hallamos en las cloacas.
—Esos hombres no sabrán nada, patrón —dijo Kammamuri—. Es el brahman el que los dirigÃa y el que lo sabe todo.
—Sin embargo, ¿quién sabe? Tal vez logremos algún éxito.
Se habÃan puesto a comer, servidos por dos pajes, ambos de bellÃsimas formas y de facciones finas que revelaban su descendencia de las altas castas. Pero los comensales mostraban más afición a las botellas de fresca cerveza y a los plátanos que a todo lo demás.
El clima de la India no es a propósito para los aficionados a comer fuerte; permaneciendo en ella tienen que renunciar muy pronto a las carnes. En cambio, han de beber mucho para resarcir la enorme pérdida que produce el sudor continuo.