El falso brahman
El falso brahman —No lo sé —contestó el paria, mordiéndose los labios—. Pensé si tendrÃa algo que revelar al marajá; mas, por lo visto, me he engañado.
—No, querido —intervino Kammamuri, echándosele encima—. Tú te has vendido, y nosotros, por esta vez, vamos a lograr saber algo acerca de ese famoso brahman que se divierte en envenenar a los ministros del marajá.
—¿Qué quieres decir, sahib? —preguntó el viejo, con voz trémula y angustiosa.
—Que los rajaputos van a levantar un cocodrilo, y a hacerlo venir hacia aquà con sus lanzas y vuestros arpones; y que nosotros vamos a ver si les gusta a esos reptiles la carne del paria.
—¿Quieres hacerme devorar vivo? Yo soy un pobre viejo que sólo tiene la piel sobre los huesos.
—Los cocodrilos se contentan con menos cuando tienen hambre, lo cual les sucede todos los dÃas del año.
Después, volviéndose hacia Tremal-Naik, añadió:
—Patrón, haz que me echen hacia aquà a uno de esos reptiles, pero vivo y bien grande.
—Mandaré a estos parias a buscártelo. Tienen más práctica que los rajaputos en estas cosas.
—¿Pero irán?