El falso brahman
El falso brahman —Ahora que estamos solos, amigo —dijo Tremal-Naik al viejo, ofreciéndole un vaso de cerveza para que moviese mejor la lengua—, espero que dirás algo sobre ese misterioso brahman. ¿Quién es? ¿De dónde viene? ¿Por qué se ha puesto al frente de vosotros? ¿Qué órdenes os ha dado? ¿La de preparar otro veneno para dárselo a la princesa?
—Te has engañado, sahib —dijo el viejo—. Ese hombre es un paria, como yo.
—¡Acabáramos! —exclamaron a la vez Tremal-Naik y Kammamuri.
—Nosotros venimos de Bengala, y no somos más que unos pobres vendidos.
—ExplÃcate mejor —dijo Tremal-Naik, mientras botaba en su asiento.
—Un hombre pagó sin regatear al falso brahman para que nos guiase hasta la capital del Assam.
—No querrás decirme que os mandó a exterminar ratas de las cloacas y cocodrilos de los pantanos.
Por la frente arrugada del paria pasó como una nube; después, dijo:
—Guardaos de ese hombre; es el magnetizador más potente que yo he conocido. Sus ojos poseen una fuerza increÃble, espantosa.
—¿Quién lo ha mandado aqu�
—Sólo él lo sabe. Nosotros no vimos al hombre que nos ajustó.