El falso brahman
El falso brahman —Ahora menos que antes, si es que quieres saber quiénes son los que envenenan a tus ministros y se preparan a arrebatar el trono a la rhani —Kammamuri, conduce a los dos prisioneros al palacio de Rampur. Vamos a asistir a un careo interesante.
—Según veo, se ha salvado un ratt con sus cebús, y no tardaremos en reunimos.
—Bien, patrón —respondió el valiente maharato, alejándose a la carrera para encontrar a Sahur.
Una carroza con cupulilla de oro, tirada por cuatro bueyes de carrera, habÃa sido puesta a salvo, con un gran número de elefantes que ocupaban el parque, y cuyos conductores habÃanse apresurado a retirarlos al ver las primeras chispas.
Tratábase de veinte proboscidios, entre coomareahs y merghees, amaestrados para la caza y aun para la guerra, cada uno de los cuales, una vez lanzado a la batalla, valÃa más por sà solo que un regimiento de rajaputos.
Yáñez miró por última vez aquel palacio que continuaba ardiendo, y donde tan felices dÃas habÃa pasado con la princesa, y subió a la carroza en compañÃa de Tremal-Naik.
—¡Al palacete de Rampur! —gritó al conductor.
—¡Al galope!…