El falso brahman
El falso brahman Rampur era más que otra cosa un bungalow, no muy elegante, pero acomodado a las exigencias del clima, con alta techumbre en forma de pirámide y muchas oangas riparate cubiertas de dÃa por bellÃsimas persianas de variados matices para mantener cierta frescura.
A los dos lados de la construcción principal se extendÃan varios cobertizos, donde se hallaban ya a salvo los elefantes sustraÃdos al fuego. Alrededor habÃa por todas partes bellÃsimos jardines, con árboles muy altos y frondosos.
Kammamuri, que habÃa llegado el primero, esperaba a Yáñez y a Tremal-Naik, junto al rastreador y al cazador de ratas.
—¿Están en lugar seguro esos bribones? —preguntó el cazador de serpientes de la Selva Negra.
—Ya lo creo, patrón —respondió el maharato—. Está con ellos el rajaputo, que vigila a su lado, y este hombre mete demasiado miedo con sus puños, semejantes a martillos.
—¿Están juntos?
—SÃ, patrón.
—Pues vamos a ver a esos canallas. Como no me llegue a decir en dónde está la rhani, los voy a hacer atar a la boca de un cañón. El brahman ha vivido ya demasiado —dijo Yáñez, que parecÃa haber perdido su flema acostumbrada.