El falso brahman
El falso brahman —¡Mis sospechas se han confirmado! —gritó Kammamuri—. Aunque me hubiese faltado este incomparable rastreador, habrÃa yo logrado encontrar a la princesa.
—No te entiendo, sahib —dijo el cazador de ratas.
—Estoy casi seguro que el brahman ha ordenado a la rhani irse a esconder en algún lugar de las cloacas, desconocido quizá de ti mismo.
—¿Desconocido de m� ¡Oh, no, sahib! Yo he estado cazando ratas durante diez años y conozco todos los conductos y rotondas que sirven para el desagüe de las cloacas. Si se halla allà dentro, la encontraremos; puedes estar seguro.
—¿Y si el brahman la ha mandado que se arroje dentro del rÃo de inmundicias?
—No me aterréis, señor —dijo el baniano, que se habÃa puesto lÃvido—. No; no es posible.
—Nosotros no retiramos todas las escalas, ¿verdad?
—No; todavÃa habrá pasadizos entre las dos orillas.
—¿Y si se ha caÃdo?
—Las personas hipnotizadas caminan como nosotros y sin correr peligro alguno.
Timul se habÃa detenido ante la vieja pagoda, junto a la cual desembocaba el rÃo de fango y basuras.