El falso brahman
El falso brahman —Que vengan a cuidar de estos hombres, y tú sube a mi cuarto, donde ya debe de estar preparado el almuerzo. A pesar del ciclón, los cocineros no han estado ociosos. ¡Por Júpiter! HacÃa tres meses que no guisaban para mà ni para la rhani.
—Pues bien: ¿quieres un consejo? —dijo Tremal-Naik—. Bebe de botellas que estén selladas y no comas más que huevos. No me fÃo de todos estos envenenadores.
—Dejaremos entonces que se coman la tiffine[46] los dos perros del Tibet. HabÃa olvidado el peligro. Vamos; ya es de dÃa y la noche ha sido muy larga y penosa. Preparemos entre huevo y huevo nuestro plan de batalla.