El falso brahman

El falso brahman

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sus cabellos eran negrísimos, como los de su madre, todos anillados y ya muy largos.

—Diríase que sueña en futuras batallas —dijo Yáñez, dejando caer blandamente la muselina.

Su manecita temblaba como si empuñase una carabina.

—Tu hijo, dueño mío, llegará a ser algún día un gran guerrero —dijo Surama—. Nosotros no sabremos domar los ímpetus de su sangre.

—Se lo mandaremos a Sandokán, si este valiente vive todavía. ¡Hasta los tigres de la Malasia envejecen! —dijo Yáñez con un suspiro.

—Ese vivirá cien años.

—Dios te oiga, Surama.

Ciñó con un brazo su delgado talle y la condujo a su despacho. Habíase tomado muy serio.

—¿Sabes, mujercita mía, que nuestro Estado comienza a caminar mal? Alguna rueda tiene dañada, que es preciso arreglar muy pronto, o moriremos todos envenenados.

—Estoy aterrada, Yáñez; no dejo nunca de temblar por ti y por nuestro hijo.

—Y yo por ti, Surama. Ahora es a nuestros ministros a los que se les manda a pasear por ese paraíso de donde no se vuelve nunca; pero mañana, o dentro de un mes, ¿no nos tocará la vez a nosotros? Estos crímenes me han impresionado hondamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker