El falso brahman
El falso brahman —¿Pero vendrá Sandokán?
—¿Y qué quieres que haga en Mompracem, ahora que allà está todo tranquilo? Debe de aburrirse mortalmente. Bien sabes que ese hombre no vive más que para esgrimir sus brazos y disparar carabinas y pistolas. Zarpará en seguida en un pequeño crucero, que atravesará el océano Indico a todo vapor.
En aquel momento llamaron a la puerta.
—Adelante —dijo Yáñez, sin dejar de poner instintivamente su mano en la pistola que llevaba atravesada en el cinturón.
—Soy yo —exclamó una voz fuerte y sonora.
Surama y el portugués lanzaron dos gritos de alegrÃa:
—¡Tremal-Naik!