El hijo del Corsario Rojo
El hijo del Corsario Rojo AUDACES EMPRESAS DE LOS FILIBUSTEROS
La paz firmada en los últimos días del siglo XVIII entre las diversas naciones marítimas, especialmente entre España, Francia, Inglaterra y Holanda, puso en grave aprieto a los filibusteros establecidos en la isla Tortuga.
Abandonados a sí mismos, faltos de protección de las naciones enemigas de España, privados de las patentes de corso que les concedían el derecho de beligerantes, gran número de ellos decidieron llevar la guerra al Océano Pacífico, recordando la famosa conquista de Panamá realizada algunos años antes por Morgan.
En las costas del Golfo de México habían arrasado todas las ciudades españolas más importantes y reducido a la miseria a sus moradores. En cambio, sobre las costas del Pacífico, Panamá surgía más floreciente que nunca, y numerosas poblaciones vivían de los ríos de oro que las inagotables minas de México y del Perú arrojaban a la América Central.
Conocían ya el Océano Pacífico y sabían, por la experiencia adquirida en algunas expediciones, que los españoles allí no vivían muy prevenidos y que no eran muchas las fuerzas que defendían a las ciudades de la costa.