El hombre de fuego
El hombre de fuego Sólo sobrevivieron unos cuantos centenares de ellos, a quienes se confinó a setenta leguas de la costa, con la prohibición de acercarse a ella. Otros fueron reducidos a esclavitud; pero aquellos salvajes eran tan indomables y tan refractarios a la servidumbre, que casi todos se dejaron morir de hambre, prefiriendo la muerte a la pérdida de la libertad.