El León de Damasco
El León de Damasco Este, al informarse de que su esclava y aquel niño a quien tanto afecto tomó habían sido apresados y conducidos a Candía, se enfureció primero y luego decidió castigar severamente a los venecianos por haber acogido a los malteses.
Una poderosa escuadra, compuesta de cuatrocientas velas y cien mil guerreros, abandonó Constantinopla el 30 de abril de 1645 y después de una afortunada travesía ancló frente a Canea, que era una de las ciudades más importantes de la isla.
Sorprendidos, los venecianos se dispusieron al instante para la defensa y se dio principio a aquella terrible contienda que debía prolongarse durante un cuarto de siglo y que costo miles de vidas a venecianos, candiotas y, en especial, a los turcos.
Los defensores de Canea, poco numerosos, hubieron de ceder ante el poderoso empuje de las tropas otomanas, y su catedral y su par de iglesias quedaron convertidas en mezquitas. A fines de junio Venecia mando sus primeros auxilios, que llegaron demasiado tarde.
Yussuf Bajá, general de las fuerzas mahometanas, combatió por espacio de un año con diversa fortuna, y desesperando de conquistar Candía, que ya se encontraba bien fortificada por los venecianos, volvió a Constantinopla en busca de tropas de refresco.