El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Los pampas o penks, tal es el nombre que llevan estos audaces bandidos de las praderas, poseen el atrevimiento de los araucanos y la astucia de los patagones. No son muchos, pero dan mucho que hacer a los hispanoamericanas; y lo sabe el gobierno argentino que de vez en cuando ve violadas las propias fronteras por aquellos intrépidos jinetes. Nunca establecidos, nunca quietos, lineen, correrías por las pampas en todos sentidos, vivaqueando un día aquí, otro allá, a su capricho, bajo sencillas tiendas de piel. Como sus hermanos del Gran Chaco, enemigos irreconciliables de los brasileños, y sus hermanos del Norte, enemigos juramentados de los rostros pálidos, odian profundamente a los argentinos, a los que miran como usurpadores de su territorio y no dejan escapar ocasión alguna para infligir a sus poderosos vecinos castigos sangrientos.
Cuando se los cree más lejanos y la calma y la esperanza comienzan a volver al espíritu de los atrevidos colonos que se internan en las pampas, de pronto irrumpen en ellas los rojos guerreros. Es un meteoro espantoso que pasa y que en pocos días transforma las pampas en un desierto.