El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Además de la estatura que los distingue, tienen la cabeza grandÃsima, los cabellos largos, los ojos negros y vivaces, el rostro por lo general ovalado, la frente convexa y color rojizo oscuro y están desprovistos de barba, que se depilan cuidadosamente, por medio de una pequeña herramienta de plata o con pedazos de vidrio. Son menos crueles que sus vecinos, que rara vez perdonan a sus prisioneros, y especialmente a los hombres de raza blanca; pero odian profundamente a los españoles, a los que distinguen coa el nombre de cristianos, porque los consideran como usurpadores de los territorios situados a septentrión.
Por lo común son taciturnos, de expresión melancólica, pero aman a los grandes habladores y, en familia, algunas veces, juegan con sus hijos, a los que adoran, y con sus mujeres, a las que respetan mucho. Nómadas por excelencia no tienen ni centros ni poblaciones. Van y vienen por las inmensas praderas de su territorio empujados por el capricho o por el deseo de encontrar territorios mejores para la caza y parece que toman toda clase de precauciones para evitar el contacto con la raza blanca; se dirÃa que tienen pánico a la civilización, de la cual, por otra parte, casi siempre tuvieron motivos para quejarse, y la rehuyen. En efecto, rara vez osan atravesar el rÃo Negro del otro lado del cual viven, los pompas, y más allá los argentinos a los cuales aborrecen de modo especial.