El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay LOS JAGUARES DE LAS PAMPAS
Hacía varias horas que dormían, roncando sonoramente, cuando fueron inesperadamente despertados por clamores ensordecedores; eran gritos de hombres, chillidos agudísimos de mujeres y chiquillos, relinchos y pataleos de caballos, como si todo el campamento estuviera revolucionado.
Diego y Cardoso, sospechando que había ocurrido una seria desgracia, se precipitaron fuera de la tienda, restregándose los ojos, prontos a aprovecharse de la confusión para largarse, montados en los primeros caballos que les vinieran a mano.
Las tinieblas que lo envolvían todo hacía unas horas, no les permitían distinguir lo que ocurría en el campamento, faltando la luna y también las estrellas que se habían ocultado tras una densa cortina de vapores. No obstante, vieron confusamente hombres y mujeres que corrían en todas direcciones, unos a pie, otros a caballo, dando gritos que lo mismo podían ser de furor que de desesperación.
Algunos que pasaron corriendo a pocos pasos de la tienda, llevaban armas, lanzas, lazos y bolas, mientras otros trataban de romper las densas tinieblas con tizones encendidos, viéndoseles correr entre las filas de las tiendas, con gran peligro de incendiarlas.
—¿Habrá sido atacado el campamento? —preguntó Carnoso.
