El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay ATAQUE NOCTURNO
¿Quién podía haber hecho aquel disparo de fusil en un lugar desierto, alejado centenares de leguas de la frontera argentina? ¿Quién sería el temerario que se había internado en las grandes llanuras de la Patagonia, guardadas al Norte por la belicosa tribu de los pampas, enemigos acérrimos de la raza blanca? ¿Habría sido un indio, armado de fusil, hipótesis aún más inadmisible, no conociendo estas gentes, sino imperfectamente las armas de fuego, o un verdadero blanco, llevado hasta allí quién sabe por qué extraordinarias circunstancias?
Hauka, después de escuchar con atención unos minutos, adoptó una rápida resolución. Saltó sobre su caballo, que parecía no haber sufrido mucho en la lucha con los gimnotos, y empuñando fieramente la lanza con la siniestra y la bola de metal blanco con la diestra, gritó:
—¡Tehuls, a caballo!
Unos cuarenta guerreros que habían salido incólumes de las descargas de los gimnotos, respondieron al llamamiento y lanzaron sus caballos detrás del jefe que valerosamente había penetrado en el bosque. Cardoso, Diego y, por fin, el flemático agente del gobierno, eran de la partida.
