El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay Rodeada la laguna, que se extendÃa por muchas millas de Norte a Sur, colmada de plantas acuáticas en medio de las cuales se veÃan bostezar a los jacarés[13], de poderosas mandÃbulas, en acecho de presa, y revolotear gran número de fenicópteros de desmesurado cuello y formas esbeltas, y una especie de ánades, se dirigieron a galope hacia el rÃo Colorado, que no debÃa de estar muy lejos, a juzgar por los innumerables torrentes que corrÃan hacia septentrión.
La pradera habÃa vuelto a predominar del lado de allá de los bosquecillos que circundaban la laguna, y se extendÃa hasta perderse de vista, no ya plana, como generalmente se cree que son las pampas, sino con pequeñas ondulaciones, sembrada de extraordinaria cantidad de florecidas de vivos colores y de aglomeraciones de bellÃsimos cardos, entre los cuales se veÃa saltar y escapar numerosas vizcachas, animalitos que se parecen a los castores, provistos de una piel de valor, y no pocas zorrillas, especie de martas, con una cola rica en pelo, la cual se hiende para dejar escapar un hedor infernal, que se extiende a más de una legua y que es suficiente para hacer detenerse, no solamente a los cazadores, sino también a los perros. De vez en cuando se veÃan aquà y allá verdaderas lagunas que ordinariamente contienen aguas salobres y de mal gusto, y torrentes pequeños que corren invariablemente hacia el Norte.