El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay —Yo supongo que será un campamento argentino —respondió el maestro—. Los pampas deben estar todos hacia el Norte.
—¿Qué hará el jefe?
—Si son argentinos no vacilará en atacarlos.
—¿Y qué haremos nosotros?
—Nos veremos obligados a ayudar a esos bandidos para no pagar después el pato, en caso de una victoria. Aparte de esto, tengo un deseo loco de caer sobre esos enemigos que han causado tanto daño a nuestra patria.
—¿Y si la cosa fuera mal para nuestros paganos?
—Nos pasarÃamos al enemigo, si podÃamos.
—Bien dicho, marinero.
El jefe, después de breve consulta con sus más expertos y más intrépidos guerreros, hizo destacarse a dos hombres de reconocido valor con di encargo de explorar la otra orilla, ordenando que los demás vivaqueasen entre la maleza para no ser vistos por los presuntos enemigos.
Los dos exploradores buscaron un vado, y por él cruzaron la corriente que era tranquilÃsima, y atando sus cabalgaduras a un árbol desaparecieron entre los cactus del otro lado.