El tesoro del Presidente del Paraguay
El tesoro del Presidente del Paraguay ¡TIERRA…! ¡TIERRA…!
Si los dos marineros del «Pilcomayo» y el agente del gobierno no hubieran estado haciendo sus primeras armas en materia de aerostación, hubiera sin duda comprendido en seguida que aquellos extraños fenómenos no eran debidos sino a la excesiva altitud a que habla subido el globo a causa del repentino desprendimiento de todo el lastre, fenómenos que podían acarrear gravísimas consecuencias, que acaso hubieran llegado a ser funestas.
El mal de los aeronautas, que en un tiempo se creyó producido por una acción física, o sea por la disminución de la presión atmosférica y que es en cambio debido a la disminución de la proporción del oxígeno que a cierta altura no penetra en la sangre en cantidad suficiente para mantener la combustión vital en su estado de energía normal, ha sido durante largo tiempo objeto de estudios y ha dado lugar a las más extrañas explicaciones. Se han dicho toda especie de cosas, y se han contado muchas tonterías acerca de este mal, que también se ha llamado «de las montañas», porque sus fenómenos se manifiestan también en las alias cumbres.
Algunos aeronautas han contado hasta que a cierta altura la sangre salía en gotitas por los poros de la piel de la cara y de las orejas. Robertson ha dicho que se le hinchó la cabeza de tal modo que no se podía poner el sombrero.
