En las montanas de Africa

En las montanas de Africa

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

LA CUBA DEL MARABUTO

La persecución del audaz camellero de Hassi-el-Blac duró todo el día, con breves interrupciones, puesto que, como ya hemos dicho, los caballos no poseían la resistencia de los maharis. Aru aprovechóse de aquellos intervalos de tregua, cada vez más frecuentes, para conceder un poco de reposo a su incomparable animal. Siete veces, durante las diez o doce horas en que era perseguido, pasó felizmente ante los soldados, sin que las balas le hirieran. Algunas horas antes de la puesta del sol, cinco espahis quedaron sin caballos. Los pobres animales, extenuados por el calor y el continuo trotar, habían caido junto con sus jinetes, para no levantarse más. Así que hubo desaparecido el astro diurno, los refugiados en el barranco oyeron algunos disparos en lontananza; luego vieron delinearse en el horizonte, apenas iluminado por los últimos reflejos del crepúsculo, la gigantesca sombra del mahari. Estaba solo; los espahis hablan desaparecido. Hassi y el conde, llenos de alegría, por el buen éxito de aquella larga y veloz carrera, conducida con extraordinaria habilidad por el viejo camellero, apresuráronse a cargar los maharis y a llevarlos de nuevo fuera del barranco. La marcha hacia el gran sur argelino era ya posible, puesto que durante el día las aguas se habían retirado o habían sido absorbidas por el suelo ardiente y arenoso. Aru detúvose al pie de la colina para evitar a su animal la fatigosa pendiente. Enrique fué el primero que salió a su encuentro, llevándole una escudilla llena hasta los bordes de alcuzcuz y dos costillas de pantera, asadas. 


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker