En las montanas de Africa
En las montanas de Africa —Amigo mÃo ,dijo el toscano,—¿Quieres que vaya a ver lo que se encuentra delante de nosotros?
—Te aconsejo que no abandones a tu mahari.
—¿Hemos de pasar la noche contemplando la luna y los bellos ojos de Rayo del Atlas.
Afza dejó oÃr su risa argentina; por el contrario, Hassi, aunque buen musulmán, lanzó una imprecación contra el profeta.
—He aqui otro que se desacredita— exclamó Enrique.
—¿Por qué blasfemas, Hassi? — preguntó el conde.
—Porque esas bestias nos hacen perder el tiempo y la ventaja que llevamos sobre los espahis.
—¿Qué bestias?
Disponiase a responder el moro, cuando dos sombras salieron fuera de los matorrales, poniéndose a correr alrededor del grupo formado por los cuatro maharis, lanzando feroces rugidos.
—¡Caracoles! — exclamó Enrique, con su acostumbrada calma irónica —. Después de las panteras y las panteritas, aquà tenemos a los señores leones. Decididamente la baja Argelia no es habitable para los hombres que desean gozar los ocios de la campiña africana. Sin embargo, sé...