En las montanas de Africa
En las montanas de Africa CAPÍTULO XXV
Iba a empezar una segunda lucha, más violenta aún que la primera. Los fuertes hijos del Atlas, ansiosos siempre de pelear contra los conquistadores de su país, habíanse lanzado a través de la llanura con el yagatán entre los dientes y empuñando las largas espingardas. Era un hermoso espectáculo verlos galopar desenfrenadamente con el ímpetu irresistible de un ciclón. El subteniente. comprendió en seguida que, además de los beduinos de El-Madar, hablan sido vencidos también Ribot y sus espahis, y dió orden de emprender la marcha a toda velocidad.
La pesada diligencia, arrastrada por sus cuatro vigorosos caballos, avanzó rápidamente por la llanura, produciendo gran estrépito. Los soldados, al mando de Bassot, reuniéronse detrás de ella, dispuestos a rechazar el ataque de los furiosos cabileños. Sin embargo, no estaban muy seguros de obtener el triunfo, porque sus, enemigos eran numerosos y parecían audaces en extremo.
—¡No te duermas, postillón! — gritaba sin cesar el subteniente, que empezaba a estar inquieto—. Parecen tortugas tus caballos. ¡Mil bombas! ¡Rayos y truenos! ¿Qué va a ocurrir ahora?
