Jose el peruano
Jose el peruano —Y en lugar de aparecer bufos, tenÃan un aspecto que amedrentaba en la obscuridad de la noche—dijo José.— Yo mismo tuve miedo al principio; parecÃan verdaderos monstruos salidos del infierno azuzados por un demonio invisible.Â
—Después de haberlos llevado hasta la garganta de las pequeñas colinas subimos al vehÃculo para poder entrar en el pueblo detrás de ellos aprovechando el terror de los salvajes e intentar entonces salvarte de sus manos.Â
—El golpe ha obtenido completo éxito—dijo José.— Los monstruos de Kulugul privaron de su cena a Nandum-Kurruck.Â
—¿Adónde huyeron?Â
 —¡Quién puede saberlo!... Se han esparcido por todas partes... Algunos de ellos han sido pisoteados por los bueyes en su furiosa carrera.Â
—¿Y Mulga? ¿Y los dos blancos?Â
—Habrán huido ellos también. —Pero cuenta... José.Â
El coloso narró su aventura, los malos tratos que habÃa tenido que soportar, el hambre y las fatitigas del campo del oro.Â
—Henos aquà otra vez reunidos—exclamó cuando hubo terminado la narración de su triste odisea.Â