Jose el peruano
Jose el peruano Marinca, pronta también a luchar con todos los riesgos de un viaje, se habia encontrado con el andarÃn José naciendo entre la joven y el coloso una viva e ingenua simpatÃa.Â
José habÃa abierto pronto el corazón al hermano con el cual también le ligaba una fuerte amistad y le habÃa dicho:Â
—Soy pobre y no te pido la mano de tu hermana. Te la pediré cuando vuelva de Australia.Â
Y el buen coloso, al dÃa siguiente, sin titubear, se habÃa embarcado para el nuevo Eldorado que en aquellos dÃas atraÃa hacia si a todos los aventureros.Â
Marinca y su hermano decidieron un mes después, el seguirlo, y se dirigieron ellos también a Australia. QuerÃan unirse a José para intentar juntos el descubrimiento de las minas de oro; pero los acontecimientos lo habÃan dispuesto de otro modo, pues la colosal apuesta de Kilder los ponÃa en otras condiciones.
 Fernández se precipitó hacia José interrogándole:Â
—¿Qué hay de nuevo?Â
—Que —respondió José volviendo sus ojos bonachones hacia su novia—Kornalden ha aceptado la apuesta del Sr. Kilder.Â
—¿Iréis vosotros?—preguntó con mal disimulada inquietud Marinca.Â
—Dentro de pocos dÃas—respondió José.