Jose el peruano
Jose el peruano CreÃa sentir algo en las palabras del cazador que le chocaba. Y sin embargo, nunca en sus viajes habÃa conocido un hombre más abierto y leal... Lindsay era amigo de Kornalden, pero lo creÃa incapaz de haberse confabulado con él... Y si Lindsay hubiese madurado el proyecto de hacer andar mal la expedición, no habÃa acusado casi de traidor a Mulga ni habrÃa encontrado el rastro de Fernández.Â
El buen coloso, acostumbrado a proceder con naturalidad y franqueza se perdÃa en estas conjeturas. Como si lo hubiese leÃdo en su pensamiento, murmuró Lindsay al oÃdo de José, para que el drayman no lo oyese:Â
—¿Qué interés puede tener Mulga en traicionarnos? SerÃa preciso que lo hubiese mandado Kornalden y en cambio ya vimos corno se presentó... Y no obstante, te confieso que hasta yo tengo muchas sospechas de él...Â
—Será preciso no dejarlo un instante solo—dijo José—. ¿Crees que haya intervenido en la desaparición de Fernández?Â
—No lo sé—repuso pensativo el cazador.Â
—Esta desaparición es tan misteriosa que pierdo la razón al pensar en ella. Es necesario encontrar a Fernández a toda costa: sólo él puede ,aclarar el misterio.Â