La capitana del Yucatan

La capitana del Yucatan

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La chalupa, ayudada por la brisa matutina, atravesó rápidamente la bahía y fue a encallarse en una playa baja y arenosa, salpicada por algunas matas.

Córdoba la hizo atar a una punta rocosa, tomó su escopeta, se sujetó al cinto el revólver y saltó a tierra, haciendo señal a sus compañeros de seguirle.

Atravesada la playa, se encontraron en las márgenes de una pequeña plantación de caña de azúcar, que se extendía en un llano ligeramente ondulado, limitado por un espeso bosque de palmeras, cedros y caobos.

Córdoba se detuvo mirando en todas direcciones, esperando descubrir una casa o algún cultivador, pero sin éxito. Parecía que en aquel lugar no hubiera ningún habitante.

—¡A la caza! —gritó—. Matad lo más que podáis, haced fuego incluso contra los mosquitos, no importa. Es preciso hacer mucho ruido.

Ciertamente, los habitantes plumíferos no abundaban en el paraje, pero de vez en cuando se veía algún pajarillo elevarse entre las cañas de azúcar.

Los cazadores avanzaron en columna, llevando en el centro al señor del Monte para no perderlo de vista un solo instante, y empezaron un fuego endemoniado, acribillando atrozmente a los pobres volátiles.

Habían disparado ya unos cincuenta tiros, no recogiendo más que plumas, cuando se vio acudir a un mulato, atraído seguramente por el insólito estruendo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker