La capitana del Yucatan
La capitana del Yucatan Acorralada por los cuatro acorazados y el «Brooklyn», no podía ya huir del cerco de hierro que la encerraba cada vez más. Sin embargo, durante una hora y media, se mantuvo firme frente a sus poderosas adversarios, intentando escapar a sus^ataques; sus cañones Hontoria estaban al rojo por las incesantes descargas y empezaba a debilitarse el vigor de los fogoneros que se tostaban ante las calderas. Díaz Moreau, al no poder evadirse e impotente para desembarazarse de tantos adversarios, tomó una decisión heroica. Amainada la bandera, dirige su nave impetuosamente hacia la costa. Las granadas americanas que han abatido y mandado a pique al «Infanta María Teresa», al «Almirante Oquendo», al «Vizcaya», al «Plutón» y al «Terror», no han podido hundir a la resistente nave, pero lo harán los escollos.
Un promontorio le corta el camino y más allá le esperan el «lowa» y el «Texas».
Díaz Moreau arroja su nave hacia la costa, a toda máquina, para sepultarla entre las olas del mar.
Un choque tremendo se produce en la proa. El «Cristóbal Colón», empujado por sus hélices, salta sobre las rocas como un descomunal cetáceo, con un fragor ensordecedor, con un estruendo metálico espantoso, mientras una llama gigantesca se eleva por los aires a más de trescientos metros.