La ciudad del oro
La ciudad del oro CAPITULO XII
Los osos hormigueros, a los que los americanos del Sur llaman comúnmente tamanduas, son, sin duda alguna, los seres más extraños y más curiosos de la familia de los osos. Su talla es muy inferior a la de sus congéneres, ya que no su longitud, pues miden ordinariamente metro y medio, al menos en corpulencia, pues son más delgados, más bajos, por tener las patas cortas, y, además, son menos robustos.
En vez de pelo están cubiertos de cerdas, como los cerdos; pero bastante más largas. La cola tiene igual longitud que el cuerpo y está provista de abundante pelo, pero sutil y ligero; la cabeza es bastante alargada y no termina en hocico o boca, sino en una especie de tubo del cual sale una lengua muy larga, casi circular, cubierta de una materia pegajosa.
Pero si carecen de dientes, en cambio están provistos de unas uñas tan potentes y cortantes como un cuchillo, que se doblan internamente sobre la callosidad de los pies. Estas uñas les sirven para defenderse de sus enemigos, pero sobre todo para demoler los hormigueros de las termes, que constituyen su alimento principal.
