La ciudad del oro
La ciudad del oro CAPITULO XVI
Dos dÃas después, la chalupa, que no se habÃa detenido ni aun por la noche, llegaba a la catarata del Ature, la cual se encuentra junto al Capanaparo, afluente de la derecha del Órinoco.

Esta cascada, al igual que la del Maipuri, que está un poco más arriba, es una de las más bellas del mundo, y, sin embargo, una de las más fáciles de remontar, pues hasta las canoas pequeñas de los indios se atreven a traspasarla sin zozobrar.
No forma un verdadero salto, sino un descenso rápido y relativamente poco alto, interrumpido por un verdadero archipiélago de islotes y peñas, entre las cuales se precipita el agua con mugidos tan formidables que se oyen a varias millas de distancia.
A través de los árboles que cubrÃan aquellas islas y aquellas peñas, que se alzaban en forma de torres negruzcas medio derruidas, se veian las olas blancas de espuma estrechándose, por decirlo asÃ, a través de los pasajes y lanzando al aire una gran columna de niebla en forma de sombrilla, que se teñÃa de los más espléndidos colores del arco iris.
