La Reina del PacÃfico
La Reina del PacÃfico -El Corsario Negro no ha tenido nunca miedo, Carmaux.
-¡Si alguien se atreviera a sostener lo contrario, le cortarÃa la lengua, capitán!
Se volvió hacia la chalupa, gritando a los que la tripulaban:
-¡Volved a bordo, y decid a Morgan que esté pronto a zarpar!
Cuando vio alejarse la chalupa se volvió hacia sus tres compañeros diciendo:
-Vamos en busca del administrador del Duque.
-No sabemos dónde vive ese excelente administrador, Capitán.
-¿Y qué importa? Le buscaremos.
-He visto por allá un fortÃn -repuso el Corsario Negro-. Si nadie puede decirnos por aquà dónde podemos encontrar al administrador, iremos a preguntárselo a la guarnición.
-¡Por los cuernos de Belcebú! ¿Ir a preguntárselo a la guarnición? ¡No somos más que cuatro, señor!
-¿Y los doce cañones del Rayo? ¿No los cuentas? Vamos, ante todo, a explorar esas calles.
-¡Oh, Van Stiller! ¿Acaso los hamburgueses se han vuelto cobardes de algún tiempo a esta parte? ¡Cargad los mosquetes y vamos!
-¡Adelante, hombres del mar! ¡Yo os guÃo!
