La Reina del Pacífico
La Reina del Pacífico -¿A quién te han matado?
-¡A mi padre y a mis hermanos!
-¿Fueron los españoles?
-No; fue el mismo hombre que asesinó a vuestros hermanos.
El Corsario Negro había alzado vivamente la cabeza, y miraba a la joven con incredulidad.
-¿El mismo hombre? -exclamó.
-Sí, señor.
-¿El Duque?
-¡El mismo!
-¡Muerte del Infierno! ¡Ese hombre es fatal para todos! ¿Y vive aún, escapado de tantos odios? ¿Es acaso el Demonio?
-¡Es un ser monstruoso, señor!
-¡Pero yo le mataré! -gritó el Corsario.
-¿Me lo juras?
-tramos tres hermanos, ricos y poderosos en nuestro país, y, sin embargo, dimos un adiós a nuestra patria, a nuestros castillos, a nuestros vasallos, para venir a estas tierras, desconocidas para nosotros, a buscar a ese hombre fatal: mis hermanos cayeron bajo los golpes del terrible viejo; peo yo aún no he muerto, y una voz secreta me dice que los vengaré, y pronto. ¡Desde entonces sólo vivo para vengarme!
-Lo sabía, señor.
