La Reina del Pacífico
La Reina del Pacífico -¡Gracias, señor! ¡Jamás habrá tenido nadie mayor devoción por ti!
El Corsario lanzó un suspiro y no contestó.
LAS COSTAS DE YUCATÁN
El Rayo entretanto, hábilmente piloteado por Morgan, navegaba a toda vela a lo largo de las Costas de Nicaragua, manteniéndose, sin embargo, a gran distancia de los puertos por temor a encontrar alguna fragata o alguna escuadra de la flota de México, que sabía que hacía cruceros por las aguas del mar Caribe.
Había pasado ya las playas de Costa Rica, y a lo largo de San Juan del Norte, puerto que en aquella época tenía cierta importancia.
El viento era favorable, y la corriente del Gula-Stream contribuía a acelerar la marcha de la nave.
Esta corriente, que recorre todas las costas de la América Central, entrando luego a lo largo de las playas de la América del Sur, para volver al Atlántico cerca de las islas Bahamas, conserva siempre una notabilísima velocidad, que varía entre veintidós y cincuenta y seis kilómetros al día. Cerca de la Florida llega a alcanzar, sin embargo, hasta ciento cuarenta cada veinticuatro horas.
