La Reina del Pacífico
La Reina del Pacífico divididos por los filibusteros guiados por el Corsario Negro, oponían gran resistencia, concentrándose en el centro y en el castillo de proa para intentar el último esfuerzo.
Una segunda y más encarnizada lucha comenzó en el puente de la fragata.
A las intimaciones de rendición, los españoles contestaban con descargas de arcabuces; pero todos comprendían que la última hora iba a sonar vara el estandarte de España, que aún ondeaba glorioso sobre el coronamiento de popa.
Ya gran parte de los oficiales de la fragata habían caído bajo el infalible tiro de los hombres de Morgan, y hasta el comandante, después de heroica resistencia, estaba medio muerto al pie del palo de mesana, herido por la espada terrible del Corsario.
-¡Un esfuerzo aún! -gritaban por todas partes.
El Corsario Negro atacó a bordo a los españoles, decidido a arriar el estandarte de España.
El Corsario cortó el asta con un golpe de espada, y el estandarte de España cayó al mar, desapareciendo en las aguas del golfo de México.
-¡Se acabó! -dijo Morgan acercándose al Corsario Negro, que miraba con ojos de sombría tristeza los cadáveres que cubrían la toldilla de la fragata.
