La Reina del Pacífico
La Reina del Pacífico LA RENDICIÓN DE LA FRAGATA
Pocos minutos después dos columnas de veinte hombres cada una, elegidos de entre los mejores tiradores de la tripulación, bajaban en silencio al cuadro y a la cámara común, atrincherándose atrás de los muebles y las cajas que habían sido amontonados en ella.
Como fácilmente se comprende, el Corsario Negro no tenía ninguna idea de sacrificarse en un nuevo ataque.
