La Reina del PacÃfico
La Reina del PacÃfico -Al sur de la costa de Cuba, a cincuenta o sesenta millas del cabo de San Antonio, en el canal de Yucatán.
-¡A tanta distancia de Venezuela! ¿Cuándo encontraron la chalupa?
-.Dos dÃas después de la partida de las naves filibusteras de las playas de Maracaibo.
¿Y estaba aún viva?
-SÃ, caballero.
-¿Y aquel miserable no la recogió?
-La tormenta arreciaba, y su nave ya no podÃa resistir el embate de las aguas.
Un grito de desconsuelo salió de los labios del Corsario.
-¡Vos la habéis matado! -dijo el señor de Ribeira con voz grave-. ¡Qué tremenda venganza habéis cometido, caballero! ¡Dios os castigará!
Oyendo aquellas palabras, el Corsario Negro levantó vivamente la cabeza.
¡Dios me castigará! -exclamó con voz estridente-. Yo maté a aquella mujer a quien tanto amaba; ¿mas de quién fue la culpa? ¿Acaso ignoráis las infamias cometidas por el Duque, vuestro señor? Uno de mis hermanos duerme allá... bajo el Escalda; los otros dos reposan el báratro del mar Caribe. ¿Sabéis quién los mató? ¡El padre de la mujer a quien yo amaba!
