La Reina del Pacífico
La Reina del Pacífico En efecto: llegados a los mangles vieron revolotear en torno de aquellas plantas bandadas de gaviotas y espléndidos airones de verde plumaje.
Con dos descargas mataron buen número de ellos.
Cuando llegaron, Moko había cortado varios árboles jóvenes y algunos bejucos, que debían servir de cuerdas.
Mientras Yara se ocupaba en desplumar los airones, los filibusteros, después de haberse cerciorado de que no había caimanes en la orilla, comenzaron la construcción de la almadía.
Siendo todos ellos habilísimos, bastó una hora para construirla lo suficientemente amplia para todos.
Como medida de precaución circundaron el borde con gruesas ramas para impedir que los caimanes saltasen sobre ella, y en el centro construyeron una especie de cabaña formada por bambúes y grandes hojas de palmera.
A las ocho de la mañana, después de haber devorado el almuerzo, los filibusteros y la joven se embarcaron y remaron vigorosamente.
Pasado ya el islote, se encontraron ante una segunda laguna, cubierta de plantas palustres e interrumpida aquí y allá por bancos de arena sobre los cuales se veían no pocos caimanes.
