La Reina del Pacífico

La Reina del Pacífico

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

15

-Diríase que el viento trae hasta aquí los gritos de mis hermanos. 

-¡Siniestra locura, caballero! 

-  ¡No! ¡No es locura! ¡Las ondas del mar Caribe entonan a estas horas los salmos del Corsario Rojo y del Verde, víctimas de vuestro señor! 

El viejo palideció y miró con espanto al Corsario. 

-¿Habéis terminado, caballero? -dijo-. ¡Acabaréis por hacer que también yo vea a los muertos! 

El Corsario se sentó de nuevo junto a la mesa. Parecía no haber oído las palabras del español. 

-Éramos cuatro hermanos -empezó a decir con voz triste y lenta-. Pocos eran tan valientes como los señores de Roccabruna, Valpenta y Ventimiglia, y pocos tan devotos del duque de Saboya como lo éramos nosotros. 

"La guerra había estallado en Flandes, Francia y Saboya combatían con extremo furor contra el duque de Alba por la libertad de los generosos flamencos. El duque Wan Guld, vuestro señor, separado del grueso del ejército francosaboyano, se había atrincherado en una roca situada en una de las bocas del Escalda. Nosotros, fieles guardianes de la gloriosa bandera del heroico duque Amadeo II, estábamos con él. Tres mil españoles con poderosa artillería habían rodeado la roca, decididos a expugnarla. 


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker