La Reina del Pacífico
La Reina del Pacífico -¿Debo cortar la escalera? -preguntó Moko.
-Todavía no -dijo Carmaux-. Siempre estaremos a tiempo.
- ¿Qué esperáis, compadre blanco?
-Quiero divertirme un rato. -Asaltarán la puerta.
-Y nosotros les contestaremos, querido Saco de carbón. Es necesario resistir el mayor tiempo posible. Por otra parte, las municiones no escasean.
- Yo tengo cien cargas.
-Yo y Van Stiller, otras tantas, sin contar las pistolas del Capitán.
-¡Abrid, u os mataremos a todos! -gritó una voz imperiosa; y golpearon las tablas con la culata de un mosquete.
- ¡Despacio, señor mío -replicó Carmaux!
-¡Soy un oficial, y un soldado!
-¡Tengo un verdadero placer en saberlo! -dijo con tono irónico Carmaux.
-¡Llamad al Corsario Negro!
-¿Qué queréis de tal caballero, señor oficial, si puede saberse?
-Deseo parlamentar con él.
-Lo siento; pero en estos momentos está ocupadísimo.
