La Reina del PacÃfico
La Reina del PacÃfico Yara se habÃa precipitado sobre él y le cogió entre sus brazos. El Corsario habÃa confiado demasiado en sus propias fuerzas, y éstas le faltaban.
-Maldición -exclamó mordiéndose los labios-. ¡Estar imposibilitado en estos momentos, cuando mi nave corre acaso grave peligro!... ¡Yara, déjame que me apoye en tu hombro!
Se dirigÃa hacia la ventana, cuando vio aparecer a Carmaux. El bravo filibustero tenÃa el rostro sombrÃo y la mirada inquieta.
-¡Capitán! -exclamó corriendo hacia él y cogiéndole entre sus brazos-. ¿Se lucha en el mar?
-SÃ, Carmaux.
-¡Mil bombas! ¡Y nosotros aquÃ, sitiados!
-Morgan sabrá defenderla. A bordo hay muchos valientes y muchos cañones.
-Pero aquà nuestra situación es insostenible, capitán.
-¡Cortad la escalera y salvaos!
-Eso haremos dentro de poco
-¿Pueden resistir algún tiempo más tus compañeros?
-Asà lo espero.
¡Vamos a la ventana, amigo! ¡Luchan fieramente en la bahÃa!
