Las Hijas de los faraones
Las Hijas de los faraones EL TATUAJE DE NEFER
Los antiguos egipcios tenían en su mayor parte una verdadera veneración por aquel feo anfibio que representaba y representa aún hoy día la voracidad, la rapacidad y la destrucción; este culto era debido a que lo consideraban como un ser benéfico, al destruir los reptiles de pequeñas dimensiones.
Lo habían convertido incluso en una especie de semidiós consagrándolo a Tifón, el genio que simbolizaba el mal, cuyo furor calmaban los cocodrilos.
En Heracleópolis la Grande, en Tebas, en Coptos, en Ombos, junto a la que se levantaba una ciudad llamada «la ciudad de los cocodrilos», se adoraban aquellos monstruosos animales y especialmente en Menfis, había una gran veneración por una especie de cocodrilo, tal vez hoy desaparecido, mucho menos voraz que el actual y al que los egipcios llamaban serchus.
